Acelerada la aprobación de permisos de construcción en la costa durante el primer año de Pierluisi
Los permisos de construcción en las costas aumentaron en 29% en el 2021 al compararse con los aprobados el año 2020.
Lejos de reducir el ritmo de construcción en las costas de Puerto Rico para afrontar el cambio climático, como han solicitado los expertos, la administración del gobernador Pedro Pierluisi pisó el acelerador para aprobar permisos de construcción en los litorales.
Durante su primer año en la gobernación, y ya entrados en la pandemia, la concesión de permisos de construcción en las costas aumentó 29%, en comparación con el 2020, según datos de la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) analizados por el Centro de Periodismo Investigativo (CPI).
En total, los permisos de construcción otorgados para proyectos en las costas de Puerto Rico aumentaron 239% al comparar los permisos concedidos en 2015 con los aprobados en 2021. Según OGPe, solo se tienen datos digitales desde mediados de 2014 al presente debido a un cambio en la plataforma digital que usa la agencia para documentar los permisos.
De los 20,048 permisos de construcción aprobados durante ese periodo de siete años, el 65% fueron para alguno de los 44 pueblos costeros, en los que algunas obras están cerca de la zona costanera y otras más retiradas. Aunque durante los pasados siete años los permisos de construcción a pueblos del litoral han sobrepasado el 60% respecto al universo de estos trámites anuales aprobados, tanto en 2020 como en 2021 la cifra se ubicó en el punto más alto, con 68%.
Las construcciones que se han autorizado en las costas son, en su mayoría, hoteles, residencias o negocios. Muy pocas van dirigidas a atender los efectos del aumento del nivel del mar, la erosión costera, mitigar inundaciones y proteger comunidades vulnerables, con pilotes hidráulicos, arrecifes artificiales, restauración de dunas y mangles, colocación de piedras, sistemas de drenaje o muros de contención, reveló el análisis. En los municipios costeros se ubica el 60% de los 3.2 millones de residentes de Puerto Rico, según datos del Censo de 2020.
El desarrollo en las costas ocurrido tan aceleradamente desde la llegada de Pierluisi a La Fortaleza es contrario a las disposiciones de la Ley de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático en Puerto Rico que entró en vigor en mayo de 2019, en particular con el Artículo 9, que establece que se debe implementar planificación costera que se ocupe de la subida del mar y que a la vez dirija el nuevo desarrollo a distancia de las costas. También, choca con las recomendaciones del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático que el Gobierno gestó a partir de esta ley y cuyos integrantes han recomendado la anulación de nuevas construcciones en los litorales.
Aunque el cambio climático y la erosión afectan especialmente a todas las personas que viven en las costas, hay comunidades de clase alta que están construyendo sus propios proyectos de mitigación y adaptación, mientras que las más pobres están a la merced de que el Gobierno actúe. Los primeros tienen mayor probabilidad de quedarse en sus hogares, los segundos posiblemente tendrán que migrar para protegerse.
Esta desigualdad en los impactos de la crisis climática se ve en Guanajibo Homes en Mayagüez.
Sentada en su silla de ruedas frente al portón de la marquesina, Zaida López mira a su esposo, Rafael López, que está en el suelo pintando parte de la pared que da a la calle. Llevan 15 años viviendo en esta comunidad, pero pronto esperan reubicarse a un hogar “más seguro”.
La comunidad de Guanajibo Homes, desarrollada en la década de 1950, comprende tres calles con alrededor de 260 casas, de las que cerca de 75 están vacías. Para los vecinos, el lugar “es una isla” en sí misma, pues al frente está la carretera 102 que da al mar, de un lado el caño Corazones y del otro la desembocadura del río Guanajibo. Dos puentes en cada extremo de la carretera 102 son las únicas vías de desalojo.
Debido a que Zaida y Rafael perdieron todo cuando el río se metió a su casa durante el huracán María, solicitaron reubicarse a otra casa por medio del Programa de Reparación, Reconstrucción o Reubicación (R3) del Departamento de la Vivienda, financiado con los fondos federales CDBG-DR destinados a la recuperación del ciclón ocurrido en 2017.
, dijo Zaida, que aún espera por el trámite de R3 a pesar de que ya se aprobó la reubicación hace dos años.
Por años la comunidad ha hecho múltiples exigencias al gobierno municipal y central para buscar soluciones que ayuden a mitigar las inundaciones y los embates provocados por la erosión costera. Por ejemplo, varios vecinos luchan por mantener una última duna de arena que separa parte de la costa de la carretera 102. Allí, pescadores lanzan sus embarcaciones al mar, aunque no hay muelle. Desde diciembre de 2020, comenzaron gestiones ante la oficina regional del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) en Hormigueros, pero estas no han rendido frutos, explicó la líder comunitaria Rosario Davis.
“La carretera [102] se está cayendo. En uno o dos años van a tener que hacer una carretera nueva. Pero eso lleva tiempo y se están haciendo de la vista larga”, comentó, por su parte, Luis Hernández, tapicero de 52 años y residente en Mayagüez. Su abuela, Judith Vélez Rivera, de 93 años, reside en Guanajibo Homes desde la fundación de esta comunidad.


